Mitos sobre los traductores

 

A menudo, el oficio de los traductores está vinculado a algunos pensamientos que no son ciertos. Vamos ahora a señalar arios mitos que existen en el mundo del traductor profesional y su profesión:

1.Un buen traductor es también un buen intérprete.

Los interpretes y los traductores no se dedican a lo mismo, son dos oficios muy distintos, aunque tienen algo parecido, el conocimiento de dos o más idiomas. En cambio existen algunas diferencias entre ambos. Los traductores trabajan delante de su ordenador, con herramientas, internet, con posibilidad de revisar su trabajo tantas veces como quieran antes de entregarlo, hasta de pedir ayuda y consejo. Los intérpretes trabajan en público, sin acceso a la red ni otros recursos, están bajo presión y sin libertad para poder cambiar las palabras ya expresadas.

2. Cualquier persona que hable dos idiomas puede traducir.

No es suficiente hablar dos idiomas para poder realizar traducciones de calidad, al igual que no todo el mundo es capaz de expresarse correctamente en su propio idioma de origen.

El traductor tiene unos conocimientos y una preparación (además de su experiencia) para llevarlo a la práctica, poseen los instrumentos adecuados para realizar su labor. También tienen una inclinación natural para la exactitud gramatical, y para que los textos queden mejor, siempre en su contexto, y con las expresiones adecuadas. Tienen conocimientos específicos en los sectores que traducen, incluso al nivel de los profesionales del sector y, sobre todo, tienen talento.

3. Un buen traductor conoce varios idiomas.

Los traductores a menudo, se especializan en una sola combinación de idiomas, como máximo en dos.

Ya que adquirir un nivel de conocimiento suficiente y dominar un vocabulario activo y bien estructurado en un idioma extranjero, implica años y años de práctica.

Las preferencias personales o el contexto de trabajo influyen en la elección de la combinación lingüística dominante en la carrera del traductor.

4. Un traductor hace siempre un buen trabajo en ambas direcciones de su combinación lingüística.

Si sabes inglés, traduces del inglés al español y del español al inglés con la misma calidad. Nada más lejos de la verdad, una traducción es un acto de creación, y el resultado del trabajo del traductor es un texto reescrito en el idioma de destino.

Para producir un texto de calidad, el traductor debe poseer, además de los conocimientos lingüísticos, conocimientos en profundidad sobre el contexto cultural y lingüístico del país para el que se realiza la traducción.

La industria de la traducción impone que las traducciones siempre se realicen hacia el idioma nativo del traductor, tal y como sucede en BigBabbling.

5. Un traductor debe realizar traducciones de calidad en cualquier ámbito

Las especializaciones del traductor tienen tanta importancia para la calidad de la traducción como el conocimiento del idioma y la preparación técnico-teórica inicial. Para traducir un texto, el traductor debe comprender por completo el contenido del mismo, y esta comprensión no es siempre accesible en el caso de textos especializados. Durante su carrera, el traductor se especializa en dos o tres ámbitos de interés, en función de sus intereses personales, del contexto profesional o de las necesidades del mercado.

¿Y tu que opinas?

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